El barrio representa para sus moradores una suerte de reservorio de
afectos acumulados en el tiempo. Allí se nace y se construyen las mejores
amistades- Es el territorio de los abuelos y padres. Formamos familia,
nacen los hijos y se repiten las afinidades. Casi la historia de la
existencia personal y los pormenores esenciales de la convivencia vecinal
se ponen de manifiesto en esa geografía de amores compartidos.

El barrio cuenta y acumula, devolviendo e! caudal de esas ternuras
participadas. Pasiones fuertes pero sencillas de un devenir con muchas
partidas y pasos.
Uno de esos ámbitos ciudadanos que mejor bosqueja la "geografía de
afectos" de que departimos, es el barrio "San Miguel Arcángel". Lo que la
imaginería popular sabiamente llama "La Chacra 8". Por aquello del Lote
Rural no 8.

Su poblamiento data de los períodos inaugurales de la Villa Formosa.
Inmediatamente después de la fundación, Don Luis Zambrini,
acompañante del Comandante Fontana, dedicado a la explotación
forestal, fije el primero en construir una casa en el lugar. En la loma de la
actual calle Ituzaingó, entre Coronel Bogado y 0'Higgins. Zambrini, por
disposición de una ordenanza municipal, recibía la concesión de
explotación de los bosques de la zona. Lo que se proponía en realidad,
como política de ocupación, era el desmonte para avanzar en el
poblamiento de la naciente villa.

A cambio, el permisionario podía usufructuar libremente del producto
forestal obtenido, sin pagar el aforo pertinente. Fruto del trabajo de
desmonte, realizado por Zambrini y su gente, es la limpieza del actual
emplazamiento de la "Avenida del Norte", luego "General Vedia" y hoy
"González Lelong", como además, gran parte del perímetro barrial. En
1886, el Gobierno Temtoriano adjudicó, provisoriamente, importantes
parcelas a Don Luis Zambrini, Carlos Cleto Castañeda y Antonio
Brunelli, quienes se convirtieron en habitantes regulares del asentamiento.

Sobre la actual Avenida González Lelong, casi Almirante Brown,
funcionó el matadero municipal, cuyas actividades se prolongaron en el
emplazamiento por cuatro años.

Las Avenidas González Lelong e Independencia, la calle Hipólito Marcial
Rojas y las vías del ferrocarril determinan los límites del Barrio San
Miguel.

En la década del 40' el sitio recibió una fuerte afluencia de personas
provenientes de la "Chacra 12", a partir de la localización allí de las
instalaciones de "los cuarteles", designado así en el vocabulario general,
hoy Regimiento Infantería de Monte 29 "Coronel Ignacio Warnes", más
adelante en 1947, incrementa notablemente su población, con exiliados
paraguayos, consecuencia de la asonada popular de aquél año en el vecino
país, quienes se ubicaron precariamente.
Conforme los datos de una crónica esencial, entramos a conocer detalles
de la urbanización del barrio, iniciado oficialmente con participación
comunal, a pedido de los mismos habitantes, al entonces funcionario
municipal Don Femando Florentino Casáis, según sus propias crónicas.

Lo que fue la "Chacra 8", pasó a llamarse oficialmente Barrio "San
Miguel" al entronizarse la imagen del Santo Patrono en el barrio, primero
en la antigua capilla y, más tarde, en Coronel Bogado y República
Oriental del Uruguay donde se levanta definitivamente la hoy parroquia.
El barrio ejerce fervientemente su espiritualidad, también la pasión desde
lo deportivo futbolístico. Chacra 8, Sol de América y Ferroviario,
constituyen instituciones de prestigio y raigambre. El voleibol tuvo en
"San Miguel", un equipo nacido en la década del 60' en la misma capilla,
a uno de sus animadores principales en las jornadas de nobles choques
entre el local, "San Luis". "Tabaré", "El Águila' y "Casa Paraguaya",
entre otros.

La música y el canto se enseñorearon por sus calleólas perfumadas de
jazmín de la mano de los Hermanos "Paraguay" Ramírez, los hijos de
Doña Luisa; las voces de los Hermanos Lorenzo "Daniel" y Anastasio
Patino, Jorge Ayala "King Clave" cual su nombre artístico, llevando el
mensaje cantor formoseño a todas las latitudes del universo. Cuantas
veces los convecinos nos emocionamos al escuchar y canturrear ".Quiero
el paisaje verde del viejo río... Quiero volver contigo donde nací.".

El "Cine San Miguel" en el predio del club Chacra 8, sobre la González
Lelóng, atesora el bullicio y las ansias de la mitaizada en jornadas de
películas episódicas. El bar '"Calcuta" frente a la sede del club "Sol de
América" y "La Tranquera", atendido por Don Chaparro, guardan las
sanas costumbres de reunión amistosa de nuestros padres; uno el bar de
paso y el otro las propuestas culinarias y los sones cancioneros
fórmesenos de voces incomparables, embelleciendo las noches serenateras
de noctívagos transeúntes que enriquecían sus corazones en jornadas
amanecidas.

La alegría barrial es patrimonio de su gente. Cuando el carnaval se
anuncia, los tambores y la efervescencia representativa se adueña del
paisaje a través de sus comparsas. Una de las notorias y recordadas:
"Maracangalha". Agrupación que supo apropiarse de las noches
carnestolendas formoseñas, a partir de la creatividad de sus mentores
que. con elementos, caseros, de bajo costo, pudieron desarrollar
verdaderos hallazgos coreográficos, vestimentas e instrumentos para
sobresalir y recibir el reconocimiento del pueblo.

El barrio es el empuje de su gente que en solidaridad ha logrado
importantes progresos para el conglomerado. A todo ello debemos
agregar la intensa actividad cultural y esa mística provinciana especial
puesta de manifiesto permanentemente.

El Barrio "San Miguel" es sentimiento, fe y poesía; por lo que nos
animamos a decir que se trata de "Una geografía de afectos indelebles".